15.- Semilla de Esperanza: Seguridad Espiritual
En Romanos 8:38-39 encontramos una de las frases más importantes de Pablo sobre nuestra confianza en la Providencia de Dios en nuestras vidas. No omite que no tendremos problemas, conflictos y muerte, sino que afirma que en todo eso “que nada nos separa del amor de Dios”. Entender el amor de Dios es una de las principales metas del creyente. Muchos no entienden el amor de Dios por sus criaturas. Jesús dijo en Juan 3:16 que su amor es “por todo el mundo”, y acá “mundo” se refiere a la humanidad completa, a cada uno de los seres humanos que ha vivido, que vive y que vivirá sobre este sistema pecaminoso. No hay una sola persona que no haya sido amado por el Padre.
Pero el amor es un acto de doble vía: Dios nos ama, pero el humano debe corresponder a ese amor dado; la salvación no fue planeada en el pasado sobre ciertos individuos, sino que fue planeado en el pasado sobre un solo Individuo: Jesucristo, y así, todo aquel que cree en Él tiene vida eterna. No es un acto que omita el libre ejercicio de la voluntad de una persona que puede reconocer su necesidad y que puede tomar una decisión libremente sobre su vida y su futuro. La salvación ha sido ofrecida a todos los humanos, y todos pueden creer, porque es el deseo de Dios, “que todos procedan al arrepentimiento”. Y aunque es Dios, y solamente Él quien salva, ha determinado una condición para adquirirla: “creer en Jesucristo como Salvador”. Nadie puede ser salvo sin creer en Jesucristo.
El falso evangelio le dirá que debe ser regenerado primero, y que debe ser elegido en el pasado, y que debe vivir la ley para demostrar su elección; por otro lado, el mismo falso evangelio le dirá que debe hacer buenas obras, que debe perseverar en santidad o que debe sentir la unción; las sectas más dañinas se enfocan en tener dinero, o salir de ser pobre. Pero todo eso es falso evangelio, claramente demostrado en la Escritura. La Biblia es expresamente clara con respecto a la salvación: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”. No hay otro medio ni otra proclama de la Biblia en relación a la salvación. Todo el Libro de Dios habla de una salvación por la fe en Jesucristo, no por otra causa. ¿Y el fruto? Obviamente el testimonio interno del Espíritu Santo de que ha sido salvado (Rom. 8:16). El sectarismo le dirá que su profesión de fe, su convicción interna no es valiosa, que usted no sabe si es salvo porque no sabe si fue elegido, o que está engañado porque no vive de acuerdo a las normas establecidas por las sectas. La Biblia dice que usted tendrá seguridad de ser salvo; la perseverancia es el resultado de entender que estamos seguros, que somos salvos; la perseverancia no es evidencia de salvación. Muchos perseveran sin haber creído; muchos creen sin mostrar perseverancia. La salvación es de Dios y es Él quien da la seguridad.
La seguridad de salvación es un acto que surge de un corazón redimido; es la experiencia única e irrepetible, pero nunca olvidada, que el Espíritu del Señor da a quien salva por la regeneración. Y cuando una persona salva ha crecido intelectualmente en la enseñanza de la Escritura, su firmeza se mantiene como resultado de haber sido salvo, y no como prueba de que lo es. Dios nos ha dado una vida eterna, una Vida llamada Jesucristo, pues, la bendita seguridad no es “sentirse salvo”, es tener la seguridad de que Jesucristo vive en su corazón. Porque esa es la vida eterna, conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo, y saber que como Dios ha venido ha hacer morada en nuestro corazón por el Espíritu Santo.
¿Has experimentado la seguridad? ¿O te mantienes confiado en la perseverancia? La seguridad no solamente da fuerza para perseverar, ¡nos hace vivir con seguridad sin esfuerzo alguno! Por eso, si usted es “creyente”, pero no tiene seguridad, sino que pretende tener perseverancia, le animo en el Nombre de Jesús, que crea en la Palabra de Dios, que crea en Jesucristo como Salvador, porque Dios ha prometido que cuando usted cree en su Hijo, usted entonces será salvo.
