Introducción
Mateo, también llamado Leví, nos cuenta de manera típica, contundente y práctica, cómo primero conoció a Jesús (Mat 9:9-13; Mar 2:14-17; Luc 5:27-31). Al ser un cobrador de impuestos judío, pareciera haber sido bastante acomodado, siendo capaz de realizar una gran cena para Jesús. Sus compañeros quizá lo vieron como un despreciable colaborador romano. Seguramente existieron momentos de tensión en la dinámica del grupo cuando él y Simón el zelote —partido anti-romano que peleó por la liberación judía, utilizando incluso tácticas de terror— comenzaron a dialogar, dado que pertenecían a extremos opuestos del espectro político.
Mateo habría sido escrito a mediados del primer siglo, probablemente solo unas décadas después de los eventos en la vida de Jesús y su ministerio, pero antes de la caída de Jerusalén en el año 70 d. C.
Fue escrito principalmente para lectores judíos, a fin de aportar pruebas irrefutables de que el largamente esperado Mesías judío había venido a establecer el reino de Dios en la tierra. Mateo ofreció un relato convincente de las buenas nuevas de Jesucristo, citando pasajes del Antiguo Testamento para defender las afirmaciones de los creyentes acerca de Jesús.
